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--Hasta que un día, a causa de un shook emocional muy fuerte, explotó la genética; sí, la misma enfermedad crónica que habían padecido todas las mujeres de su familia; a las que había visto caer una a una, irremediablemente, primero en la postración, que, en algunas duraba más, y en otras menos; según los cuidados y la atención que le podía proporcionar el entorno familiar, y finalmente, una muerte denigrante.
--¡Pero he que aquí! La abuela, con amplia sonrisa que se parecía mucho a una irónica carcajada, se dijo: ¡A mí, nó!
Está bien, ya que has venido para quedarte, instálate lo mejor que puedas, pero yo, seguiré haciendo mi vida; conviviremos, es cierto, pero intentemos hacerlo pacíficamente.
--La familia y los vecinos de la abuela, casi ni se daban cuenta, a no ser que cada tanto, su huésped, le asestaba alguna estocada que otra; y entonces si, la notaban un tanto decaída, pero, como el ave Fénix, trataba de resurgir de entre las cenizas.Tenía el comportamiento de un hidalgo caballero manchego.
--Después de cada porrazo, la abuela salía más arreglada que nunca, se colocaba "salud en cajitas", colorete, labial, etc. etc. Y salía a seguir batallando contra los molinos de viento. Los vecinos le decían: ¡Qué bién te ves Teodolinda! A lo que la abuela respondía con una amplia sonrisa diciendo: Ja ja, ustedes ven el envase, pero no quieran saber lo que hay dentro.
--Mientras todo ésto sucedía, la abuela comenzó a notar que iban reviviendo y tomando cada vez más fuerza, las viejas asignaturas pendientes. Desde muy pequeña y hasta que se casó, su hábito era el de la escritura y la música, entre otras cosas.
Debido a las circunstancias que la rodeaban por ése entonces, lo más viable era la escritura, porque la abuela seguía trabajando para no depender de nadie (fea costumbre, entre otras, tirando a la soberbia y al orgullo de poder decir: Yo no necesito que me mantengan, puedo hacerlo sola todavía; después, veremos).
--Así es que por las mañanas, como acostumbraba a hacerlo desde siempre, cambió el tejido por los cuadernos, en donde volcaba todo aquello que sentía, algunas cosas en forma de poesía, género éste, que siempre le había sido predilecto.
Luego comenzó con su vieja máquina de escribir, y más tarde comprendió que perdía mucho tiempo cuando se equivocaba; tenía que sacar la hoja, colocar el lápiz corrector, y, con un poco de suerte, escribir sobre lo corregido.
--Un día cualquiera, dirigiéndose hacia su control médico, pasó por una academia de computación que ostentaba carteles en sus vidrieras, con precios promocionales; no lo pensó demasiado, entró, averiguó días, horarios y se inscribió. A los dos meses adquiere su computadora en comodísimas cuotas mensuales.
Comenzó pasando sus trabajos literarios (si es que así se le podían llamar) a un archivo, en forma prolija y alfabética, con la posibilidad de corregir sin pérdida de tiempo.
Al cabo de unos meses comienza a conectarse con algunas personas de su familia que estaban actualizadas en el tema (casi todos primos y sobrinos).
Cada vez que tenía alguna duda, consultaba en internet, hasta que se dió cuenta de que podía descubrir: ¡El mundo! por medio de ése aparato con el que ahora convivía.
--¿La enfermedad? Bién ¡Gracias! Sigue su curso, pero la abuela, ahora convertida en una "Internauta" ¡No piensa en ella! En cambio, con ése aparatito pequeño llamado mouse (creo, porque no se inglés) en sus manos, viaja por el mundo, se conecta, lo pasa bién ¡Hasta que Dios lo permita!
En éste momento su huésped le ha asestado algunas estocadas, pero ¡Porque siempre hay un pero! La abuela dice: ¡Esta, también ha de pasar!....Lo firma:
"La abuela"
Susana Gutiérrez Calderón.
--Seis años, hace ya que te has marchado
la madrugada, que nunca he de olvidar
en un tris, voló todo lo soñado
y mil preguntas, también sin contestar...
---Tu tristeza infinita, la recuerdo
no tenías más ganas de luchar
entre nubes, se fueron largos años
y el mundo no camina para atrás...
--La bohemia, marcó tu derrotero
a tu vida la ha signado un ideal
y nada, es eterno y verdadero
siempre hay un álgo, que funciona mal...
--Talvéz no vislumbraste que la vida
es tan simple como ése pajonal
que crece en las orillas de las rutas
que mil veces, supiste transitar...
--Caminador de sueños y utopías
¡Si una sola hubiese sido realidad!
Debatiendo aún te encontrarías
pero no impota, yo se que aún estás...
--En la pluma que hoy está en mis manos
escribiendo lo tu me has de dictar
como en las muchas otras ocasiones
que lo hice, sin pensar ni meditar...
--Ya no hace falta que te cuente nada
pues se, que en el lugar donde has de estar
todo se habrá de ver mucho más claro
simplemente es otro plano, nada más...
tu única hermana
Susana Gutiérrez Calderón
Nuevamente agradezco a Rel su generosidad por prestarme otra de sus imágenes.
"Decepción"
10-4-2009
--Por la vía muerta, sus pies se deslizan,
un vetusto andén, despide su huída
maleta cargada, de amargos silencios
una densa niebla, cubre atrás el pueblo,
que ha de abandonar, junto a sus recuerdos.
--En vano ha tejido, muchas ilusiones
confundió locura, con amor eterno,
más al darse cuenta, que nada fue cierto,
humilde se marcha, triste y sin rencores.
--Corazón vacío, pero el vientre lleno...
no hay un alma viva, en su entorno quieto
una extraña mueca, un destino incierto
estará muy sola, nacerá en invierno...
Las vías son paralelas, la vida:
no siempre lo es con los sueños.
Susana Gutiérrez Calderón.
--Tan simple, tan sencillo y tan profundo
el soñador, el hombre, el poeta
supo llegar hasta la masa inquieta
con su clarividencia sobre el mundo.
--Como el que sufre lo que el pueblo vive
como el que vive lo que el pueblo sufre
como el que anda en paz y se introduce
en los terrores que en el hombre inciden.
--Conmociónase el mundo literario
no por ser esperada, menos dura
la muerte ha puesto ya, su corolario.
--No ha sido vana su sapiencia buena
la soberbia, no fue su vestidura
y, hoy nos deja con el alma en pena.
Susana Gutiérrez Calderón.
“Romance del niño moro”
21-9-2008
--Allá por la morería
una jaca correteaba
y aquél pequeño morito
de a poco se le acercaba.
--Jaquita, no brinques más
quiero que vengas conmigo
cálmate, y pronto verás
que seremos muy amigos.
--Me encanta el pelaje noche
que te cubre todo entero
y la estrella de tu frente
que alumbra como un lucero.
--Cálmate ya, mi jaquita
tengo planes para ti
creceré, y nos iremos
cerca, del Guadalquivir.
--Yo he de ser como mi abuelo,
un turbante me pondré
una capa y una espada
y un castillo construiré.
--He de buscar compañera
que parezca emperatriz
y una hermosa yegua mora
que habrá de ser para ti.
--En los cortijos, felices
han de corretear tus crías
y mis niños serán diez
ocho varones, dos niñas.
--Anda, jaquita, no temas
acércate junto a mí
que los dos hemos de irnos
cerca del Guadalquivir.
--Tendrás un corral de oro…
--¡Niño, ya vente que es noche!
--Ya voy madre, ya he de ir--
--¡Apaga ya los candiles,
que hay que ir a dormir!--
Susana Gutiérrez Calderón.